La Garnacha gana protagonismo. Bodega Mustiguillo

La Garnacha gana protagonismo. Bodega Mustiguillo

La Garnacha es una de las uvas tintas que se han puesto de moda los últimos tiempos gracias, por una parte, al trabajo que se está haciendo con ella tanto en el campo como en las bodegas. Por otra debido a la demanda de los importadores estadounidenses, ávidos en estos momentos de vinos elegantes, fáciles de beber, con moderado extracto en los que la sensación frutal sea la protagonista.

La Garnacha -también conocida como Gironet, Grenache, Lladoner, Roussillon, Cannonau o Aragonés- se ha revelado como una uva ideal para este tipo de tintos, aunque hasta ahora haya sido menospreciada por culpa de haber sobre explotado la planta para hacer vinos corrientes. Pero en cuanto se ha practicado en ella una viticultura encaminada a la consecución de buena calidad se ha demostrado su buen carácter sensorial y su capacidad de envejeciendo.

Como ocurre en la mayoría de las diferentes castas de uva el origen de la Garnacha es controvertido, aunque la versión más romántica habla de su expansión desde las tierras primigenias de la Corona de Aragón a lo largo de los territorios sometidos a su jurisdicción en el arco Mediterráneo, como el Rosellón, Cerdeña, Sicilia e incluso Grecia. Después llegaría a muchos otros lugares por ser una planta productiva, de ciclo largo, resistente a la sequía –que es precisamente cuando ofrece sus mejores cualidades- y muy versátil, ya que se adapta a todo tipo de suelos.

La Garnacha gana protagonismo. Bodega MustiguilloBodegas Mustiguillo tiene un tinto de cepas de Garnacha que Toni Sarrión cultiva en ecológico en la Finca El Terrerazo, a una altitud de 800 metros. En este privilegiado enclave del altiplano valenciano Sarrión consiguió con su emblemático Quincha Corral, hecho con Bobal, revolucionar toda una comarca vinícola, como notables son también los resultados obtenidos con la Merseguera de la Finca Calvestra.

 

Ahora es el turno de La Garnacha de Mustiguillo. De igual manera que hace con otros de sus vinos las uvas recién vendimiadas se introducen con sus cajas en cámara de frío para facilitar la extracción de los aromas más delicados. Después pasan por doble mesa de selección de racimos y bayas. Fermenta en tinas de roble junto a una pequeña cantidad de su propio raspón. Con posterioridad el vino tiene un envejecimiento de diez meses en barricas de roble francés.

Su color es granate de capa media, con aroma de buena intensidad a fruta roja, con recuerdos florales y sotobosque. En boca se muestra amable y con cierto volumen, es de cuerpo medio, fresco, con sabrosos taninos bien madurados, en un equilibrio de amargos, sensación frutal y frescor que perdura en el paladar. Un Garnacha de perfil fresco y frutal, de corte elegante con la complejidad que aporta la crianza, para disfrutar a la mesa.

La Garnacha de Mustiguillo 2014: 15 €

 

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