Visto y no visto: el Prado mira al cerebro

Susana Martínez-Conde, Museo Nacional del Prado

La segunda Residencia Internacional de Neurociencia y Arte aborda en el Museo del Prado las relaciones entre percepción, ilusión y creación artística

Hay museos que se conforman con colgar cuadros y otros que se atreven a preguntarse qué ocurre dentro de nosotros mientras los miramos. El Museo del Prado, en colaboración con el Centro Internacional de Neurociencia y Ética (CINET) de la Fundación Tatiana, ha vuelto a elegir el segundo camino con la segunda edición de su Residencia Internacional de Neurociencia y Arte, un programa pionero que coloca al cerebro del visitante en el centro de la experiencia artística.

La apuesta es tan sencilla de enunciar como profunda de explorar: la pintura no está en el lienzo, sino en quien la contempla. Cada visita a un museo es, en realidad, una conversación entre la obra y nuestra corteza visual. Y esa conversión de la percepción en emoción, de la luz en significado, es exactamente el territorio que la neurociencia lleva décadas cartografiando.

De Alva Noë a Martínez-Conde

Tras la participación inaugural del filósofo y neurocientífico Alva Noë (University of California, Berkeley), la residencia acoge ahora a Susana Martínez-Conde, catedrática de oftalmología, neurología, fisiología y farmacología en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY), donde dirige el Laboratorio de Neurociencia Integrativa. Es una de las voces internacionales más reconocidas en percepción visual, consciencia y movimientos oculares, y autora del libro Los engaños de la mente. Previamente lideró laboratorios en el Barrow Neurological Institute de Phoenix y en el University College London.

Susana Martínez-Conde, Museo Nacional del Prado

La doctora Susana Martínez-Conde

La elección no podría ser más oportuna. La trayectoria de Martínez-Conde une la neurociencia perceptual, cognitiva y oculomotora, e incluye desde las ilusiones sensoriales y los trastornos neurológicos hasta las bases neurales de los trucos de magia. Además, desde 2005 crea y organiza el concurso anual Best Illusion of the Year Contest. Es decir: una científica que ha consagrado su carrera a demostrar que ver no es fotografiar el mundo, sino construirlo. Difícilmente se puede encontrar una invitada más idónea para un museo.

Porque, si algo nos enseña la neurociencia de la percepción, es que la ilusión no es una anomalía, sino el método. Nuestro sistema visual no registra la realidad: la interpreta, la completa, la adivina. El mago lo sabe, el ilusionista óptico lo sabe y Velázquez, con sus meninas y sus espejos, también lo supo mucho antes de que existiera un laboratorio para demostrarlo. La historia del arte occidental es, vista con estos ojos, un vasto experimento de ingeniería perceptiva: la perspectiva renacentista, el trampantojo barroco o las vibraciones ópticas del impresionismo no son solo recursos estéticos, son avances tecnológicos aplicados al cerebro humano. Los museos, sin saberlo, llevan siglos haciendo neurociencia.

Un espacio de confluencia, no un espectáculo

Conviene celebrar, además, que esta residencia no sea un ejercicio de divulgación puntual, sino un programa con vocación de continuidad y de espacio de referencia. La estancia de Martínez-Conde en el Prado, hasta los primeros días de diciembre, busca profundizar en las relaciones entre los procesos cognitivos y la experiencia artística, y favorecer un diálogo de tres bandas: ciencia, arte y sociedad.

Ese diálogo de tres bandas es precisamente lo que falta con demasiada frecuencia en la vida cultural. La ciencia y el arte suelen saludarse de lejos, en citas eventuales y colaboraciones cosméticas, cuando en realidad comparten la pregunta fundamental: ¿cómo conocemos el mundo? En un momento en que la atención se ha vuelto el recurso más disputado de la economía, que un museo se proponga investigar los movimientos de nuestros ojos ante una obra maestra tiene algo de declaración de principios sobre qué significa, hoy, mirar.

Como parte de las actividades públicas, la doctora Martínez-Conde ofrecerá la conferencia Visto y no visto: percepción, ilusión y arte, el lunes 23 de noviembre a las 18.30 h en el Auditorio del Museo Nacional del Prado. Una cita idónea para quien quiera entender por qué los mismos ojos que nos engañan ante una ilusión óptica son los que se conmueven ante un Greco o un Goya.

La segunda edición de esta residencia reafirma su vocación de consolidar al Prado como un lugar privilegiado para generar nuevas perspectivas sobre la mente humana y la creación artística. Ojalá sea una señal de que, en España, la confluencia entre ciencia y cultura deja de ser anécdota para convertirse en política. Los cuadros seguirán ahí; el cerebro que los mira también. De lo que se trata es de empezar a entender ambos al mismo tiempo.

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