Un paseo por los acantilados del sur de la Marina Alta

Un paseo por los acantilados del sur de la Marina Alta

El sendero ecológico que une las localidades de Calpe y Moraira, al sur de la Marina Alta, es una de las rutas ecológicas más atractivas del litoral alicantino. La ventaja de recorrerlo en verano es, sin duda, la posibilidad de disfrutar de un baño en aguas cristalinas a elegir entre las diferentes calas de Moraira Benissa y del sur de Calpe. Pero es en primavera cuando la naturaleza se muestra con mayor esplendor y cuando la temperatura te permite recorrerlo entero. Textos y fotos: Carmen Pastor 

Se trata de una zona con numerosas calas y acantilados, de gran belleza y valor ecológico. Por ello, la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Benissa (ayuntamiento al que pertenece la mayor parte del recorrido) junto con la Dirección General de Costas, apostaron por la creación de senderos ecológicos que ayuden a recuperar, proteger y conservar los ecosistemas autóctonos.

Mimosa y caminoSi salimos desde el sur, el sendero arranca en la cala Calaga de Calpe, al final de la playa de la Fossa, y pasa por las calas del Mallorquín y de Bassetes, donde encontramos un pequeño club náutico, sitio perfecto para un aperitivo o una comida frente al mar.

En este punto arranca el litoral del término municipal de Benissa, de unos dos kilómetros y medio divididos en tres itinerarios de baja dificultad habilitados en algunas zona con escaleras: Tramo Cala Bassetes-Aula de la Mar, tramo Aula de la Mar-Cala Pinets y tramo Cala Llobella-Advocat, finalizando en un Parque Biosaludable. Desde aquí, se puede seguir hasta la localidad de Moraira aunque ya no se trata de un sendero cómodamente habilitado.

Durante el trayecto el visitante tiene acceso a paneles informativos que ayudan a interpretar el paisaje y a conocer las especies endémicas y las comunidades protegidas.

Las plantas que observamos a lo largo del recorrido se encuentran adaptadas al clima Mediterráneo, con hojas pequeñas, acintadas, duras o recubiertas de pelos, perdiendo la menor cantidad de agua posible por transpiración. Es el caso de los pinos, la Albaida y el Esparto. Algunas, como el Hinojo marino “sudan” cristales de sal por las hojas.

Puerto BassetesEn estas comunidades aparecen plantas protegidas, como el Tomillo cabezudo y la Jarilla de cabeza de gato, endémica del Mediterráneo occidental, amenazada de extinción a nivel mundial y protegida por una directiva europea. En Benissa la encontramos incluida en dos microreservas de flora, en Cala Bassetes y en Cala Fustera, que garantizan su protección y seguimiento.

Entre la vegetación hay aves terrestres que se alimentan de insectos y aves marinas que nidifican o acuden a la orilla para alimentarse. Las gaviotas son las más frecuentes y podemos encontrar tres especies diferentes, la Patiamarilla, la de Audouin y la Reidora. Además, en la base de los acantilados se pueden observar aves como el Zarapito trinador, que se alimenta de pequeños invertebrados. También se encuentran numerosos insectos, algunos reptiles y pequeños mamíferos.

Peñón verticalEsta zona del litoral de Alicante está formada por costas altas, rocosas y abrupta, intercaladas con pequeñas playas. El choque de las olas excava la base de los acantilados y los fragmentos superiores caen, acumulándose en la base.

La arena de la playa viene de los restos vertidos por ríos y barrancos y de los sedimentos que arrastran las corrientes o el oleaje. Podemos observar la acción del viento al chocar contra las rocas, provocando oquedades y moldeando el paisaje.

Las rocas de la base de los acantilados sirven de cobijo para numerosas especies, que son capaces de sobrevivir al continuo oleaje, a las salpicaduras y a la desecación. Por ello, predominan las formas puntiagudas, cóncavas, y gelatinosas en las que se adhieren lapas, caracolas y algas.

Conforme nos alejamos de la costa encontramos fondos arenosos, donde predominan especies con formas planas o de gusano; que pasan desapercibidos o que se desplazan, como los pulpos y los lenguados; que se entierran, como las almejas o que tienen penachos filtradores, como las anémonas.

Cala rocaLas manchas oscuras que observamos en el mar son praderas de una planta marina mediterránea, la Posidonia oceánica. Actúan como bosques submarinos, sirviendo de cobijo y alimento a numerosas especies y están protegidas por una directiva europea. Los restos acumulados en la orilla protegen las playas de la erosión del oleaje y además indican el excelente estado de las aguas cercanas a la costa. Aguas donde a poco que bucees podrás encontrar cangrejos, caracolas, estrellas de mar, erizos, peces, etc.

Para más detalles, el ayuntamiento de Benissa dispone del Aula del mar, una oficina de información turística que puede servir de punto de partida de los itinerarios costeros y que también es museo y centro de educación ambiental.

 

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