La Traca, de semanario satírico local a fenómeno editorial nacional

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Ir a la contra tiene un precio. Y en ocasiones, un precio carísimo. Es el caso del editor Vicente Miguel Carceller, propietario de la revista satírica La Traca, un producto made in Valencia que se convirtió en la revista de mayor tirada de España. La lucha de ambos contra el franquismo acabó en tragedia. Carceller fue fusilado y la Traca aniquilada. Ahora, la Universitat de València recupera su historia en la exposición ‘Revista La Traca. La transgresión como norma’, que se puede visitar en la Sala Estudi General de La Nau hasta el 15 de enero. / Texto: Carmen Pastor / StylusArt /

La Traca, comparada ahora con el Charlie Hebdo francés por su trágico final, vio la luz a finales del siglo XIX y fue obligada a desaparecer definitivamente en 1938. En todo ese tiempo el semanario pasó épocas sin publicarse por la persecución política y otras en las que se vio obligado a utilizar nombres diferentes para burlar la censura. El anticlericalismo y el erotismo fueron las señas de identidad de la publicación y en gran medida la base de su éxito. Una revista satírica e irreverente que por la vía del humor no dejaba títere con cabeza. Sus blancos preferidos, la monarquía, las clases dirigentes y la Iglesia.

la-traca-1La muestra recupera una extensa documentación, con portadas y ejemplares completos, que consiguieron salvarse de la destrucción masiva ordenada por el régimen franquista, gracias a los profesores Antonio Laguna y Francesc Andreu Martínez, comisarios de la muestra, y a las valiosas aportaciones del coleccionista y erudito Rafael Solaz, de la Biblioteca Valenciana y de las hemerotecas municipales de Valencia y Madrid. Un trabajo difícil pese a haber sido la publicación de mayor circulación hasta la década de 1970. Un laborioso trabajo, que ha conseguido rescatar auténticas piezas de coleccionista y que como explica Laguna, nos permite restaurar “una memoria que nunca deberíamos haber perdido”.

El primer ejemplar de ‘La Traca, Semanari pa la chent de tro’ se publicó en noviembre de 1884. Bebía la herencia de la prensa satírica de principios del siglo XIX y salía al mercado de la mano de dos republicanos valencianos: Manuel LLuc Soler y Luis Cebrián Mezquita, hijos políticos de Constantí Llombart. Pero la exposición pone el punto de mira en la figura de Vicente Miguel Carceller (1890-1940), editor y propietario de la publicación desde 1909. De su mano la revista se convirtió en un fenómeno editorial que llegó a superar el medio millón de ejemplares en 1931. Además, Carceller editaba una decena de publicaciones y daba trabajo a unas 50 personas entre impresores, redactores, grabadores, dibujantes y personal administrativo.

Con Carceller La Traca se convirtió en la publicación señera del valencianismo y de una cultura alternativa de fuerte arraigo popular. De hecho,  se publicaba en valenciano, como una estrategia más de ir a la contra y como vía para llegar a más lectores. “La forma de conectar con la sociedad era hablar como ella, así que está escrita como el habla y mezclada con castellanismos“, explica Martínez.

La crítica política y especialmente el contenido erótico le valieron decenas de denuncias con importantes sanciones económicas y el secuestro de la tirada, pero también la fama. Aunque se vendía a un precio muy económico, el éxito del semanario, con tiradas que en 1913 ya alcanzaban los 12.000 ejemplares, conseguía fácilmente hacer frente a las multas.

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El devenir histórico fue marcando, desde sus inicios, la vida del semanario. Fue suspendida durante la dictadura y reapareció con la República. A partir de ese momento sufrió una etapa de modernización, multiplicó sus contenidos, se hizo más visual y, aprovechando el prestigio, pasó a editarse en castellano y a distribuirse por toda España. En 1934, con la llegada de la derecha al poder, la revista fue de nuevo silenciada hasta el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936.

Con el estallido de la Guerra Civil la propaganda antifascista centró  el contenido de La Traca, que pasó a ejercer un importantísimo papel como medio de propaganda política. Las sutilezas de otras épocas, las metáforas más o menos veladas dieron paro a contenidos más atrevidos. Un buen ejemplo de ello es que fue la primera publicación que caricaturizó a Franco. Y no de cualquier manera. Sus dibujantes le bautizaron “el general invertido” y apareció como homosexual en diferentes tiras.

revista-la-tracaLa historia de la lucha antifranquista está llena de derrotas y de finales trágicos. Y el de la Traca no consiguió librarse de la desgracia. La editorial fue desmantelada y Carceller fusilado en el paredón del cementerio de Paterna en 1940. La misma triste suerte corrió Carlos Gómez, uno de los dibujantes más populares del semanario. “No fue delito de sangre, sino de pluma. Se fusiló la risa valenciana”, destacan los comisarios de esta exposición que rinde homenaje a la figura de Carceller y a la libertad de expresión y con la que se invita al visitante a recuperar y revisitar el pasado.

 

 

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