‘Los vinos de Castellón tienen mucho futuro y un presente que se consolida cada día’. Entrevista al escritor Vicent Palatsí

‘Los vinos de Castellón tienen mucho futuro y un presente que se consolida cada día’. Entrevista al escritor Vicent Palatsí

El escritor castellonense presentará el 1 de noviembre en el Encuentro Internacional del Vino de Benlloch los ‘ocho relatos eróticos para los amantes del vino’  que aúna en ‘Vitis vinifera cataloniae’. La obra convierte en protagonistas a 35 ‘caldos’ mediterráneos -entre ellos cuatro castellonenses- de los que el autor se declara “defensor a ultranza / Por: María Pitarch, Comunica+ / Foto: Prats i Camps  /

Profesor, escritor y amante reconocido del mundo vitivinícola, en el que se desenvuelve con la misma pasión que en sus vertientes profesionales, la docente y la literaria, Vicent Palatsí (Castellón, 1960) está a punto de aterrizar en la localidad castellonense de Benlloch para presentar en el marco de la Festa de la Verema la obra ‘Vitis, vinifera cataloniae’ (2011). Un compendio de ocho historias tejidas sobre el vino y el sexo. O el sexo y el vino, porque ambos copan protagonismo a partes iguales en esta obra. Tienen muchos puntos en común: ser placeres en sí mismos y requerir de “los cinco sentidos” para ser vividos con intensidad. Cinco sentidos que guiaron a Palatsí en la redacción de una lista con 35 nombres de vinos de la tierra, mediterráneos -de los que es “un defensor a ultranza”- para convertirlos en coprotagonistas de su historia. De ‘Vitis, vinifera cataloniae’.

-El próximo 1 de noviembre presentará su libro en la Bodegueta Casa Perito, de Benlloch, dentro del Encuentro Internacional del Vino(BIWM) que celebra el municipio. El mismo escenario que horas después acogerá una cena maridaje de vinos locales y productos de la tierra. Usted habla en su obra de otro tipo de maridaje, el del vino y el erotismo… ¿Son realidades compatibles? ¿Inevitablemente ligadas? ¿Se puede entender el vino sin el erotismo o viceversa?
-El escritor y pensador medieval Anselm Turmeda afirmaba que los principales placeres están íntimamente ligados a las necesidades fisiológicas: beber (y habría que añadir comer), yacer (en el sentido de mantener relaciones sexuales) y evacuar (él usaba un sinónimo que hoy en día consideramos vulgar). Y yo estoy con él: mezclar dos placeres como son la bebida y el sexo puede ser una experiencia muy gratificante. Hace falta, eso sí, moderarse, sobre todo con el vino, si no el sexo puede convertirse en un dolor de cabeza. Además, la relación entre erotismo y vino está documentada desde la época de las antiguas civilizaciones: los griegos antiguos, por ejemplo, ya lo tenían muy claro. No había fiesta digna sin una buena comida, unos buenos vinos y una buena dosis de erotismo.

-¿Por qué un libro sobre vino y erotismo?
-Porque me gusta el vino. Soy aficionado a las catas desde hace casi dos décadas y, siempre desde la óptica del consumidor, he llegado modestamente a conocer muchos vinos. ¿Y el erotismo? La respuesta es obvia: porque también me gusta. Creí que sería una combinación de  temas literarios que podía interesar a una parte importante de lectores.

-‘Vitis Vinífera Cataloniae’ se compone de ocho relatos que tienen como telón de fondo a 35  vinos de la tierra. ¿Como cuáles?
-Hay tantos vinos buenos que había que hacer una tría. Fue una de las tareas más complicadas; decidí incluir vinos que representaran todas las DO y regiones vinícolas de aquellos territorios que hablan una lengua común. Como ejemplo, los cuatro vinos de Castellón que aparecen son Barranc de l’Infern, Clos d’Esgarracordes, L’Embolic y Clotàs.

-Todos los vinos que aparecen en el libro son de denominaciones de origen de Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andorra, Rosselló, l’Alguer, etc. ¿Es la lengua su único nexo o hay otros puntos comunes entre ellos?
-El libro está escrito en valenciano y, por lo tanto, elegí la opción de unos vinos elaborados en estos territorios. Pero también hay otros aspectos como el clima, la esencia mediterránea… Esto ya va a gustos y yo valoro más un vino de ‘les Terres dels Alforins’ o del Montsant que de Rioja o la Ribera. Para mí, la maduración de las uvas del Mediterráneo no tiene parangón.

-Precisamente, entre los vinos protagonistas de su obra están los de la región del Rosselló. Este año el Encuentro Internacional del Vino que acoge Benlloch del 31 de octubre al 2 de noviembre está dedicado a la AOC de Montpellier, una de las principales DO del Languedoc-Rosselló. ¿Por qué los incluyó en su lista?
-Algunas personas desconocen que en Aragón, el sur de Francia y la isla de Cerdeña se habla una variante de nuestra lengua y por lo tanto, por una razón de ecuanimidad, hacía falta también citar vinos de aquellos rincones. Y además, porque se lo merecen: los vinos elaborados en Francia y en Italia son excelentes y, concretamente, los del Rosselló, que conozco bastante bien, son deliciosos.

‘Los vinos de Castellón tienen mucho futuro y un presente que se consolida cada día’. Entrevista al escritor Vicent Palatsí-Los 35 vinos que aparecen en su libro han sido escogidos “por proximidad”, “por experiencia propia”, “por su sabor, su aroma, su etiqueta”, porque emanan, para usted, algún tipo de atracción, sea cual sea. ¿Qué caldos de los que se han quedado fuera le habría gustado incluir?
-Como enamorado del vino, me gusta probar todos aquellos que caen en mis manos, y después tengo unas cuantas marcas y bodegas de las cuales soy asiduo consumidor. Desde que se publicó el libro han aparecido novedades que me han encantado y he descubierto otros que son excelentes. Tendrán que esperar a un próximo libro para que los incluya. Sólo atendiendo a los vinos de Castellón ahora, añadiría un puñado de marcas que no aparecieron en su día en el libro y que se lo merecerían de todas, todas.

-Ha dicho que cualquiera de los vinos que integran estos ocho relatos pueden ser un ingrediente “de lo más óptimo” para un encuentro amoroso… ¿Qué propiedades tiene, o ha de tener, un vino para convertirse en ‘aliciente’ sexual?
-Las relaciones amorosas son diversas, múltiples, personales, y los vinos que cada cual elija dependerá de circunstancias muy variadas: los gustos de los participantes, el momento, el lugar, la temperatura ambiente, la confianza entre los partenairs… Para mí no hay barreras, desde un espumoso a un dulce, pasando por los blancos o un tinto fresco, del año. Quizás no incluiría los vinos de largas crianzas, son preferibles para la cena posterior, puesto que habrá que recobrar fuerzas.

-¿Qué desvela este libro que no desvelen otros libros eróticos?
-El erotismo es tan viejo como la existencia de nuestra especie, homo sapiens, y seguramente las anteriores especies humanas también hacían uso, por lo tanto nada de nuevo bajo el sol. Sí, en todo caso, haber relacionado estos dos placeres, vino y sexo, que en el mundo mediterráneo es casi obligatorio que se den la mano.

-También ha comentado en alguna ocasión que el vino es para disfrutarlo y que, por lo tanto, los personajes ‘humanos’ de su obra –y que parecen haber quedado algo relegados ante el protagonismo vinícola- debían reflejar positivismo. Háblenos de ellos. ¿Cómo son? ¿Qué tienen en común?
-Los personajes, como los vinos, son variados. Hay de más jóvenes y de más viejos, estudiantes y profesores, solteros y casados… He intentado retratar individuos de la sociedad actual, personas que conocemos o que podríamos ser nosotros mismos. La mayoría de las relaciones sexuales que mantienen los personajes son aceptadas por todos los individuos implicados, aunque también aparece algún relato más perverso, con imposiciones. Pero, como fundamentalmente es un libro sobre placeres, he elegido voluntariamente alejarme de la violencia más desagradable, de la agresividad gratuita y de los malos rollos y he preferido que mis personajes se lo pasen bien bebiendo, comiendo y practicando toda clase de artes amatorias en sus historias.

-El sexo y el vino son dos placeres bien reconocidos desde la antigüedad. ¿Ha cambiado esto?
-Yo creo que el vino sí que ha cambiado mucho desde la época griega a nuestros días y que ha habido una mejora considerable en los procesos de elaboración y, en consecuencia, en la calidad. Pero las relaciones sexuales son sustancialmente las mismas que hace 4.000 años: además de la relación heterosexual de pareja imprescindible para la procreación, las otras prácticas como la dominación, la homosexualidad, el onanismo, la pederastia, las orgías, el incesto, ya existían en la Antigua Grecia. Las circunstancias, el contexto, son diferentes, pero los usos no han cambiado demasiado.

-¿Intimida presentar ‘Vitis vinífera cataloniae’ en el marco de un encuentro vinícola internacional, rodeado de expertos europeos en el sector? ¿Es la primera vez que lo hace en un escenario así?
-Después de haber publicado este libro, ya hay pocas cosas que me intimidan. Al respecto hay que decir que, en un momento determinado, pensé publicarlo con pseudónimo, pero una vez lanzado ya no sufro para nada. Además, cada cual está en su sitio: los expertos hablarán desde un punto de vista técnico y profesional y yo desde el punto de vista literario y del consumidor.

-Es miembro de la Asociación Enológica de Castellón, tiene experiencia en catas, conoce el sector… ¿Cómo ve su futuro, en el caso concreto de la provincia de Castellón?
-Hace 18 años que pertenezco a la asociación y conozco a los bodegueros de la provincia, que, por cierto, hacen un esfuerzo encomiable para reflotar un sector que estaba prácticamente desaparecido, y también conozco sus vinos, que tienen mucho futuro y un presente que se consolida cada día que pasa. Yo soy un defensor ultranza  de los vinos de mi tierra, y aunque algunos tienen que mejorar, otros están ya al máximo nivel, comparables con el resto de los buenos vinos valencianos, españoles o europeos.

-Y ya para concluir… Acaba de dar un giro radical en su trayectoria como escritor y regresa a la literatura juvenil con ‘El cas de les paraules inaudites’, publicado este mismo año. ¿Volverá a escribir sobre el vino y el mundo que le rodea, sobre esa pasión reconocida en la que, ha dicho, se desenvuelve bien

-Y ya para concluir… Acaba de dar un giro radical en su trayectoria como escritor y regresa a la literatura juvenil con ‘El cas de les paraules inaudites’, publicado este mismo año. ¿Volverá a escribir sobre el vino y el mundo que le rodea, sobre esa pasión reconocida en la que, ha dicho, se desenvuelve bien?
-Cuando publiqué los relatos eróticos enseguida pensé en escribir una segunda recopilación de cuentos también con el sexo como complemento del vino. No sé si lo haré. Lo que sí tengo claro es que continuaré disfrutando del vino y del sexo, dos placeres que son irrenunciables, y más con los problemas que nos abruman en estos tiempos actuales. Así que bebed buenos vinos, practicad  todo el sexo que podáis y leed libros eróticos. Y como dicen mis amigos, no perdáis la oportunidad de hacer un buen regalo: una botella de vino de Castellón y un ejemplar de ‘Vitis vinifera cataloniae’.

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