Hautôvia: una isla independiente a las puertas de Madrid

AUTÔVIA (1)

Un proyecto artístico que pone en evidencia la perversión urbanística

Un día cualquiera, alguien se presenta en el despacho del encargado de urbanismo de no importa qué municipio. Le muestra un proyecto. Una mini ciudad que ha ideado en medio de la nada en un terreno público. Tiene el nombre, el diseño de los pisos y sobre todo el dinero a repartir entre todos los que apoyen esa necesaria construcción justo, justo en suelo público. Simplemente alguien tiene que cambiar un poco la ley para que de ese espacio común se aprovechen unos pocos. Luego se puede celebrar con una buena comida o un polideportivo generosamente construido al visionario político que ha entendido la perentoria necesidad de construir nuevas viviendas sobre la tumba del sentido de lo común, lo que es de todos, hasta de aquellos que no se podrán comprar nunca uno de los pisos proyectados.

AUTÔVIA (2)Pues bien, siguiendo este método habitual un grupo de ciudadanos con vocación artística ha decidido hacer lo mismo. No debería sorprender al político de turno el cauce empleado: se elige una zona, se presenta un proyecto detallado y, como ha ocurrido hasta ahora, se le brinda el suelo público a precio asequible al mejor postor.
En este caso el proyecto no es una simple ciudad, sus autores aspiran a un país; lo han decidido instaurar en Valdevebas, entre un PAU derrocado por los tribunales por recalificar ilegalmente suelo público y una de las radiales de pago, la R-2 concretamente, con las que han pretendido enriquecerse algunos a las puertas de Madrid pero que les ha salido la jugada por un déficit de 3.800 millones de euros.

AUTÔVIA (3)El nuevo estado tiene nombre: Hautôvia. Se extenderá por 80.000 metros de descampado público, casi nada comparado con lo que han ocupado otros macro proyectos en estos años de especulación. Sus autores, la Plataforma Truthbehind 404,  ya han anunciado que los dirigentes serán elegidos por escrupuloso sorteo y que serán sus habitantes los que decidan cómo han de ser las ciudades de este futuro estado europeo. Quieren que sean las personas y no los intereses del mercado, los que decidan cómo vivir. Qué cosas!

Esta performance, llena de utopía y descaro, parece un desafío. Pero simplemente ha seguido escrupulosamente los movimientos que ha institucionalizado el mercado inmobiliario en estas últimas décadas. Aunque parezca irrisorio ese trueque con bienes comunes.

AUTÔVIA (4)Eso sí, divergirán en los detalles finales: cuando la autoridad dé su visto bueno, no habrá invitación a cenar a media corporación (a los protagonistas y a los cómplices que consienten con su silencio), ni ofrecimiento de piso gratis a los colaboradores en dicha usurpación legalizada de territorio, ni construcción de polideportivo gratuito a cambio de un pequeño cambio en la utilización final del suelo público. Los autores de este proyecto tienen tan suma desfachatez que pretenden hacerlo simplemente por interés ciudadano.

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