El Reina Sofía exhibe el minimalista y turbador universo de Anne-Marie Schneider

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La francesa Anne-Marie Schneider llega por primera vez a España. Llega su obra, porque ella, como hace habitualmente, no ha asistido a la inauguración de su exposición. Pese a que su trabajo es reconocido y solicitado por museos de todo el mundo, la enigmática artista no concede entrevistas, ni participa en actos públicos. El Museo Reina Sofía reúne hasta el 20 de marzo la primera retrospectiva de Anne-Marie Schneider (Chauny, Francia, 1962).  / StylusArt /

La exposición del Reina Sofía reúne una extensa selección de sus trabajos, 250 obras, con las que se explora la evolución creadora de la artista gala, violinista de formaciónentre los años 1988 y 2016. Se exhiben dibujos, pinturas y películas que permiten al espectador apreciar la evolución de la artista desde sus primeros dibujos, marcados por la sobriedad lineal anti-pictórica, hasta la introducción de la mancha de color a finales de los años 90 y la posterior alternancia del blanco y negro con el color y el uso de otras técnicas. Scneider ha convertido el dibujo en la referencia esencial y en el eje vertebrador de su producción, pero también ha cultivado la pintura y el cine.

schneider-8Sus dibujos minimalistas, a veces inquietantes pero también evocadores, parecen dotados de la inmediatez del comic y plantean infinidad de variaciones ante los ojos del espectador. El recorrido, a veces turbador, invita a conocer un universo complejo donde están presentes la visión personal e íntima, cercana a la emoción y la capacidad de inspirar lecturas que combinan la fantasía y las situaciones más cotidianas de la vida. Otra constante en su obra so las referencias críticas a acontecimientos políticos y sociales de nuestro tiempo, tratadas desde la sátira.

Entre sus referentes artísticos destaca especialmente Philip Guston, artista destacado de la denominada Escuela Expresionista de Nueva York en la década de los 50, pero también pintores, escritores y pensadores como Matisse, Virginia Woolf, Frank Kafka, que le han permitido explorar ámbitos temáticos nuevos, a modo de diálogo creativo basado en la narración como forma básica de comunicación y expresión. Un buen ejemplo de la importancia que Schneider da a la narración y a las situaciones reales que le impresionan es la serie de dibujos a carboncillo dedicada al desalojo de los ‘sin papeles’, refugiados en la Iglesia de Saint-Bernard en París en 1996.

schneider-3Schneider se sirve de las situaciones comunes, los objetos banales y las imágenes sin filtros, por las que siente fascinación. Una atracción que se observa en sus composiciones más líricas y delicadas, pero también en los esbozos y en los dibujos que nacen del gesto automático de la artista al observar su entorno y revertirlo con su mirada. Recurre para ello al humor negro, al absurdo y al impacto turbador como constantes vitales de su trabajo. Como reconoce la artista: “Exploro algunas inquietudes e ideas relacionadas con la condición de la mujer, la soledad, la sexualidad, la política”. También están presentes la violencia, las obsesiones por la maternidad, la visión de la familia y la muerte, representadas en las distintas etapas de su actividad creativa con objetos cotidianos, como una plancha o distintos elementos del cuerpo humano.

schneider-7En el imaginario de la artista la línea es el enunciado elemental con el que construye un relato autobiográfico que habitualmente se materializa en un trazo sencillo a modo de anotaciones espontáneas e íntimas de un diario. Consigue de ese modo estructurar un enigmático repertorio de personajes, figuras, animales y objetos que se desarman y rearman en fragmentos, para acabar proyectándose en situaciones cotidianas y cobrando vida propia en el paisaje de sus dibujos y pinturas.

Con las series, articuladas como pequeños conjuntos de referencias complementarias, Schneider se apoya en las técnicas tradicionales del dibujo (carboncillo, tinta sobre papel, acuarela, pinturas y gouaches) para desplegar progresivamente una iconografía habitada por los sueños, las angustias y sus propias obsesiones a través de dibujos aparentemente básicos, casi infantiles y de pinturas cargadas de materia. Como ella misma afirma: “Trabajo con la conciencia y la inconsciencia al mismo tiempo mientras creo”.

schneider-4En el trabajo de Schneider se aprecia también una presencia recurrente al cuento y a la fabulación. La artista se apropia de cuentos, fábulas, imágenes y símbolos para convertirlos en herramientas de trabajo. Además, en la década de los años 90 y en los primeros años del siglo XXI, la artista extendió su obra a la realización cinematográfica. La muestra ofrece también las cuatro películas que ha realizado Schneider hasta la fecha. Desde su cámara Súper 8 muestra cómo las animaciones dibujadas son capaces de entretejerse con imágenes reales, conservando lo mejor de cada una de esas dimensiones y creando a la vez un espacio multidimensional.

Sus montajes son como un collage, de metrajes muy cortos, donde se visualizan las desuniones entre dibujos, tomas de vistas, sonidos y música. En ellos utiliza dibujos —filmados imagen por imagen— como un medio de volcar los hechos en el imaginario que propone. De ese modo, convierte la pantalla de proyección en un soporte similar a una hoja en blanco sobre la que escribir.

 

 

 

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