El Museo Thyssen vuelve a apostar por el realismo

Madridobservatorio

Cinco años después de la exposición monográfica que el Thyssen-Bornemisza dedicó a Antonio López, el pintor de Tomelloso vuelve a las paredes de museo. Y lo hace acompañado de otros seis artistas que, como él, han vivido y trabajado en la capital de España desde 1950.  ’Realistas en Madrid’ reúne noventa piezas y estará abierta al público entre el 9 de febrero y el 22 de mayo. / Carmen Pastor / StylusArt /

Cualquier vista de Madrid de Antonio López impresiona por su técnica, por su luz, por sus dimensiones… Son obras que dejan boquiabierto al espectador más allá del gusto personal por el realismo. Y quizás esa sensación de incredulidad aumenta ante óleos como ‘Lavábo y espejo’, donde la precisión en los detalles resulta absolutamente asombrosa por esa capacidad de reproducir la realidad y al mismo tiempo trascenderla. El virtuosismo de el perfeccionista casi obsesivo que es López estará presente en obras conocidas y en otras inéditas y de reciente creación.

espejo

‘Lavabo y espejo’, Antonio López (1967)

Antonio López es uno de los artistas españoles en activo más reconocidos y que mayor admiración despierta en el público, pero ‘Realistas en Madrid’ es mucho más que el lugar destacado que el de Tomelloso ocupa en la muestra. La gran apuesta de la temporada del Museo Thyssen-Bornemisza es un merecido tributo a los pintores que desde la capital volvieron a situar la figuración realista en el primer plano del panorama artístico. A un grupo unido por lazos profesionales, personales y familiares compuesto por Amalia Avia, los hermanos Francisco y Julio López, María Moreno (mujer de Antonio López), Esperanza Parada e Isabel Quintanilla. Destaca la presencia femenina (cuatro mujeres y tres hombres) como muestra de esa primera generación artística tras la Guerra Civil española en la que las mujeres ocupan un lugar relevante.

A través de las noventa piezas (óleos, esculturas, relieves y dibujos) la muestra establece diálogos entre los artistas que permiten al visitante descubrir sus conexiones. Puntos en común que arrancan en los años de formación académica que muchos de ellos compatieron en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. A partir de ahí, sus trayectorias vitales y profesionales han transcurrido casi en paralelo, con un intenso intercambio intelectual y artístico, que les llevó a consolidarse como grupo a través de exposiciones colectivas, tanto dentro como fuera de España.

'Habitación de costura', I. Quintanilla (1974)

‘Habitación de costura’, I. Quintanilla (1974)

Y ese transcurrir en paralelo se refleja también en el repertorio iconográfico, en la elección de los temas y en la forma de enfrentarse a ellos desde una visión compartida de lo cotidiano, de los objetos, de los espacios íntimos y familiares, muchas veces marcada por el paso del tiempo y la presencia de la muerte. Por esas coincidencias, la exposición sigue un itinerario temático y no cronólogico, que conduce al visitante de lo íntimo a lo público.

El recorrido se inicia con naturalezas muertas y continúa con interiores domésticos (pasillos, baños,habitaciones…) en los que las ventanas tienen un protagonismo especial, al plantear un juego entre el interior y el exterior y hacer de tránsito hacia las obras dedicadas a los espacios abiertos. Esta parte arranca con los patios, los jardines y el entorno más inmediato de la casa, concebidos básicamente como una prolongación del propio hogar. A veces son entornos rurales (los orígenes de muchos de los artistas) y otras sus casas a las afueras de Madrid. Tras estas piezas, el espectador se enfrenta a la figura humana, casi siempre ausente en la pintura, a tráves de esculturas de Julio y Francisco López.

‘Belén Moneo’, F. López (1970) y ‘El alcalde’, F. López (1972)

Y en la recta final de la vista, el espectador sale definitivamente al exterior, a lo público, a las calles y rincones de Madrid, para acabar con un conjunto de panorámicas de la ciudad desde la periferia, como las realizadas por Isabel Quintanilla, María Moreno y el propio Antonio López desde el barrio de Vallecas en sesiones conjuntas de pintura al aire libre. Además se pueden admirar las series de la Gran Vía que López y su mujer pintaron trabajando desde el mismo mirador.

Y para acabar, volvemos al principio, al maestro. El último espacio está dedicado exclusivamente a Antonio López y en concreto a una obra reciente que se presenta por primera vez en España. ‘Ventana de noche’ es un gran lienzo (241 x 220cm) realizado entre 2013 y 2015, siguiendo su habitual técnica lenta y meditada, pero con una original visión al mostrar la imagen con formato de gran angular.

ventana angular

‘Ventana de noche’, Antonio López (2013-2015)

La exposición está comisariada por María López (hija del pintor) y Guillermo Solana, junto a la comisaria técnica Leticia de Cos, quienes han elegido las obras de las propias colecciones de los artistas, de otras colecciones particulares y de instituciones internacionales, sobre todo de España y Alemania, con relevantes préstamos también de Estados Unidos. La muestra se podrá visitar entre el 9 de febrero y el 22 de mayo. Una excusa perfecta para planear una visita a Madrid.

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