Bombas Gens, un nuevo estallido de arte contemporáneo

cenital

Valencia gana un nuevo contenedor cultural gracias a la iniciativa privada. Después de dos intesos años de obras, la Fundació per Amor a l’Art abre su centro de arte en la antigua fábrica Bombas Gens, en el barrio de Marxalenes. Un proyecto que nace con vocación internacional y motivos no le faltan. Por el continente, una restauración impecable de un edificio de 1930, y por el contenido, que alberga una ingente colección de arte. Carmen Pastor / StylusArt /

fachadaArrancamos la visita con una aproximación al continente. Y para apreciarlo en toda su dimensión, nada mejor que hacerlo desde las alturas. Un plano cenital permite una visión completa de la estructura de la antigua fábrica. Al volver a tierra lo primero que llama la atención es su elegante y discreta fachada, donde destacan las cristaleras y los detalles ornamentales clásicos del estilo art decó. Elementos que se repiten en el elegante pasillo de acceso al patio central de este espacio concebido en 1930, cuando Carlos Gens Minguet encargó a un distinguido arquitecto de la época, Cayetano Borso di Carminati, convertir el viejo taller familiar de válvulas y bombas hidráulicas en una fábrica innovadora.

Y así fue. Bombas Gens abandonó el local de la calle Sagunto y se trasladó a la huerta periurbana de Valencia, junto al antiguo poblamiento de Marxalenes fundado en época medieval. La nueva fábrica no destacó solo por su buen gusto estético, también fue un referente por su funcionalidad. Incorporó espacios separados para cada paso del proceso de fabricación e instalaciones poco comunes en las factorías de la época orientadas a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, como la construcción de un comedor y de vestuarios con duchas.

antesdespuesAl esplendor de décadas le siguió el inevitable declive que acabó con el cierre definitivo en 1991. A partir de entonces el deterioro fue imparable y llegó a su punto máximo en 2014, cuando un incendio acabó con parte del conjunto arquitectónico. Pero poco después del siniestro, la Fundació Per Amor a l’Art eligió la emblemática fábrica para instalar su sede y su decisión ha permitido honrar la memoria de la familia Gens, del barrio de Marxalenes y de la ciudad de Valencia, dando al edificio una segunda vida.

hornosFue el tercer inmueble que se valoró para dar salida a la ingente colección de arte que poco a poco habían ido adquiriendo los mecenas José Luis Soler, presidente de la Fundació, y su mujer, Susana Lloret, directora general, con el sabio asesoramiento de Vicente Todolí , patrono de la Fundació y director del Área de Arte. Un proceso largo que ha dado un resultado exquisito gracias a una rehabilitación respetuosa e impecable, a cargo del equipo de arquitectos formado por Annabelle Selldorf, Ramón Esteve y Eduardo de Miguel. “Queríamos transmitir una idea de conjunto. La intervención es un diálogo entre el legado histórico y la arquitectura contemporánea que ha dado lugar a un edificio contemporáneo icónico”, explica Ramón Esteve.

Las obras de rehabilitación sacaron a la luz dos insospechados y valiosos hallazgos. En la parte posterior de la parcela se localizaron los restos de una antigua alquería en la que se ha conservado una bodega subterránea del siglo XV, que podrá visitarse a partir de otoño. Además, el subsuelo escondía otra sorpresa, un refugio subterráneo construido durante la Guerra Civil para proteger a los obreros de la fábrica durante unos años en los que Bombas Gens sustituyó la producción de maquinaria hidráulica por material bélico. El refugio ha sido restaurado y acondicionado para visitas guiadas.

expo historiasLa relevancia patrimonial del inmueble tiene su continuidad en el contenido. De hecho, una de las propuestas artísticas con las que el centro ha abierto sus puertas es ‘Historias de Bombas Gens’, un recorrido por la historia de este mítico edificio a través de imágenes, documentos gráficos, objetos y testimonios de personas que trabajaron o formaron parte de la vida de la fábrica. Además, esta muetra temporal, instalada en la Nave 0, incluye  una serie de 30 fotografías de Manolo Laguillo tomadas durante las obras de rehabilitación.

Las Naves 1 +2 alojan ‘Geografía del tiempo’, una extensa muestra de 25 años de trabajo de los fotógrafos José María Rosa (Albacete, 1970) y María Bleda (Castellón, 1969). Rosa y Bleda exponen sus proyectos más significativos y, por primera vez, sus tres series completas de ‘Campos de batalla’ (la última, Ultramar, producida por la Fundació per a Amor a l’Art). Ambos  destacan el “profundo agradecimiento a la Fundació por el respeto que han tenido siempre a nuestra obra”, un trabajo en el que “el texto, la línea de horizonte y los elementos conceptuales”, apuntan, son fieles colaboradores en la construcción y representación del paisaje a través de la historia y de la memoria. Y todo en una espacio tan amplio y diáfano como es una nave industrial, que ofrece al visitante el disfrute de obras de gran formato.

fotos puraLo mismo ocurre en las Naves 3+4, en las que la exposición ‘Ornamento = delito?’ constituye la primera presentación pública de la colección “Per Amor a l’art”. Propone una relectura de las relaciones entre lo ornamental y la abstracción a través de obras de artistas como Heimo Zobernig, Eikoh Hosoe, Cristina Iglesias, Juan Uslé, Teresa Lanceta, David Reed, Anna-Eva Bergman, Aaron Siskind, Araki, Ángela de la Cruz, Harry Callahan, Imogen Cunningham, Robert Mapplethorpe, Esteban Vicente e Inma Femenía, entre otros.

fotos evaLa colección consta de unas 1.800 obras, principalmente fotografías y arte abstracto, de 140 autores nacionales e internacionales, material que “permite programar durante cinco o seis años sin tener que recurrir a préstamos externos”, asegura Vicente Todolí, quien explica que se han autoprohibido vender ninguna obra de la colección, “ese es el compromiso con el artista”. El ex director de la Tate Modern describe la colección como una tela de araña, “la intención es que siempre esté creciendo y cambiando, de forma que nos vaya diciendo por dónde ir, en qué dirección seguir”. Y una de esas direcciones es la vocación internacional del centro: la segunda exposición prevista será en colaboración con una fundación de fotografía de San Francisco.

sala1Nuria Enguita, directora de Bombas Gens, espera crear también “nexos de unión” con otras instituciones culturales de Valencia, ciudad donde considera necesario aunar la oferta privada y pública para “consolidar propuestas”. Enguita aspira a que el centro deje huella por lo que ofrece y por cómo lo ofrece. “Queremos un centro vivo, abierto, que cuide a cada visitante, donde la gente no tenga miedo a mirar, que se acerque al arte contemporáneo sin miedo, sin prejuicios”, apunta. Para facilitar ese acceso, la entrada será gratuita, habrá un extenso programa de talleres, visitas guiadas y la incorporación de una figura novedosa, los mediadores de sala, personal formado en arte encargado de ofrecer información sobre las obras y los artistas a los visitantes que lo deseen.

DSC_0487Pero Bombas Gens no se agota con el Centre d’Art. El proyecto de la Fundació per a Amor a l’Art tiene también su vertiente social y científica, dos proyectos que probablemente estarán en marcha después del verano. Se trata de un edificio social, un centro de día para adolescentes del barrio en riesgo de exclusión, con lo que se trabajará codo a codo para que, como apunta Susana Lloret, “la igualdad de oportunidades sea un poco más real”. El proyecto se culmina con un centro de coordinación de enfermedades raras, como la de Wilson.

La conversión de la antigua fábrica Bombas Gens en un gran contenedor cultural no es el primer ejemplo de recuperación de patrimonio de Valencia por parte de mecenas privados. Ocurrió el año pasado con la Fundación Hortensia Herrero, encargada de la rehabilitación del Colegio del Arte Mayor de la Seda para reabrir como  Museo de la Seda de Valencia. En el caso de Bombas Gens, Vicente Todolí, habla de una “resurrección de patrimonio industrial increíble” y lanza un deseo: “¡qué cunda el ejemplo!” . Ese ejemplo bien podría ser la antigua fábrica de cerámica la Ceramo, ubicada igual que Bombas Gens en la avenida de Burjassot, pero en el vecino barrio de Benicalap.

 

 

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