Amontillado Príncipe, Bodegas Barbadillo

AMONTILLADOS, TIEMPO PARA MEDITAR Y PARA DISFRUTAR, por Luis Moreno Buj.

Los vinos generosos gozan de antigua predilección entre los entendidos y sin embargo son los grandes desconocidos de los consumidores. Dado el interés por la cultura del vino que se ha generalizado durante los últimos años puede ser un buen momento para que los aficionados se atrevan con unas copas de amontillado, de oloroso o de palo cortado. Los amontillados son unos vinos de compleja elaboración y difícil comprensión en la cata, pero exquisitos. Comienzan siendo manzanillas, en el caso de los de Sanlúcar de Barrameda, o de finos si la bodega es de Jerez o de Montilla-Moriles. En cualquier caso, la calidad de un amontillado viene determinada por el paso del tiempo. Primero tiene unos años de crianza biológica bajo velo flor, una espesa capa de levaduras que crece, cuando se dan unas especiales condiciones de humedad ambiental, sobre la superficie del vino (seco y ya con 15º) y se alimenta de él, transformándolo. Después, cuando la vida del velo llega a su fin se encabeza una segunda vez con alcohol vínico, hasta llegar a los 20º, y continúa la crianza oxidativa en las soleras durante muchos años más, donde se integran los aromas y sabores adquiridos.

Bodegas Barbadillo es la empresa más importante de la zona de Sanlúcar, con un total de 500 hectáreas de viñedo entre sus dos fincas, Gibalbín y Santa Lucía, y varias bodegas repartidas por el término con una capacidad de 60.000 botas. La economía de la empresa se ha fundamentado en el que es el vino blanco embotellado más vendido en España, el Castillo de San Diego, popularmente conocido por el nombre de la bodega: Barbadillo. Éste es un vino blanco joven de la varietal Palomino. Es sencillo, frutal, mucho más que correcto, un éxito de ventas y de mercadotecnia, que permite a la firma andaluza dar a sus vinos más serios el tiempo de crianza que necesitan los olorosos, los palo cortado y amontillados, algunos de ellos centenarios. Además, en los últimos años, esta empresa familiar ha emprendido un ambicioso y planificado proceso de diversificación, con la adquisición de Bodegas y Viñedos Vega Real en la DO Ribera del Duero; la empresa Sierra de Sevilla, comercializadora de productos procedentes de cerdos Ibéricos criados en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla o, más recientemente, la adquisición del 76% del accionariado de Bodega Pirineos en la DO Somontano.

El Amontillado Príncipe que elaboran a partir de uvas Palomino es de color oro viejo, de aroma intenso, punzante, salino, con recuerdos de piel de naranja escarchada, tostados y aceitunas. En boca es seco, untuoso y equilibrado, con un largo post gusto, donde vuelven los recuerdos de frutos secos. En gastronomía acompaña perfectamente los quesos curados, el jamón ibérico de bellota, las sopas y los platos de caza.

Pvp. aproximado: 22 euros

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